Y seguiré soñando despierta…

La vida no es siempre como nosotros la planeamos. Puedes dedicarte a soñar despierto, esperando ver venir todo aquello que deseas, tus ilusiones, por delante de tus ojos. Pero muy pocas veces ocurre así.

Debo confesar que no fue idea mía, sino que más bien fue algo que llegó a mí como producto de una casualidad, o como muchos dirían, del destino. Por aquel entonces yo era tan sólo una niña, puede que algo distinta a los demás, soñadora, hundida en mis fantasías, cuyo único problema era sacar buenas notas en el colegio, para que mis padres se vieran orgullosos de mí.

Entonces fue cuando ocurrió. Una buena mañana nos propusieron la presentación a un concurso de relatos. El maestro nos explicó de qué trataba el certamen, y nos dio algunos consejos que debíamos seguir para él. Mentiría si dijera que no me llamó la atención. Yo anteriormente ya había hecho mis pinitos en las redacciones del colegio, pero nunca con un éxito destacado. Sin embargo aquella situación fue distinta. Vi abrirse una puerta nueva delante de mí, y sentí de pronto que si aquella oportunidad se me presentaba, debía hacer todo cuanto podía por llevarla a cabo. En ese momento aún no era consciente de que aquellos días escribiendo serían mis primeros pasos en la búsqueda de mi sueño. Pues aquello cambió mi vida.

El día que me comunicaron la noticia apenas daba crédito a mis oídos. Mi maestro me esperaba en lo alto de las escaleras que conducían hacia mi clase, esperando verme aparecer tras las numerosas cabezas de niños que desde el patio del colegio se encaminaban a seguir sus clases matutinas. Entonces me vio, me dirigió una sonrisa, y me dio la noticia. Lo había conseguido, había ganado ese concurso, mi primer concurso.

Días más tarde me guiaron hacia el lugar en el que se otorgaría el premio. Confieso que nunca antes había estado tan nerviosa. Pero cuando el jurado me nombró y vi a tanta gente aplaudir mi nombre, mis piernas se alzaron involuntariamente, y me vi de pronto ante todos ellos, dispuesta a leer aquel relato que me había convertido en ganadora. Mi voz se volvió firme, mis manos dejaron de temblar de pronto, y cuando al fin pronuncié las últimas palabras y levanté la mirada del papel, sólo observé una mirada tras aquella muchedumbre, los ojos de mi madre inmersos en lágrimas de felicidad, de orgullo. Y fue en aquel momento cuando decidí que mi futuro ya estaba marcado, que si algo quería hacer en mi vida, era llevar a alguna persona mis palabras, mis pensamientos. Decidí ser escritora.

Pero la vida da muchas vueltas, y una decisión no lo es todo para conseguir un sueño. Desde aquel día he luchado mucho por aquello que creo. He derramado muchas lágrimas al ver mis sueños trucados numerosas veces. He visto mi ilusión desmoronarse ante mí. He roto miles de páginas pensando que quizá aquel momento de mi vida pasó, que sólo fue un golpe de suerte, que quizá en realidad no valgo para ello.

Pero cuando me encuentro ahí, hundida, apareces tú como por arte de magia, y me basta tan sólo una mirada tuya para saber que debo continuar, que nunca debo rendirme, pues sé que mi misión en la vida es lograr mi sueño, y cumplir con lo que algún día vi reflejado en aquellos ojos llenos de lágrimas por mí.

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