Ella, acariciaba su pelo, mientras tallaba en su memoria un recuerdo minucioso del sentir de sus manos, de la fragancia que emanaba. Faltaban pocos minutos para partir, pero sentía su espíritu atornillado en aquella silla, retorció su boca y enjuagó con sal y lágrimas sus labios. No dejaría promesas, ni palabras sobre papeles, porque no existian palabras que explicaran [...]
